“Hay que bajar la edad de imputabilidad” se lee en el título del artículo que salió el 23 de octubre 2008 en el periódico “El Argentino”. Habla de un homicidio que ocurrió en San Isidro hace poco tiempo en el que dos jóvenes robaron y mataron a un señor en la entrada de su casa. El escándalo es que los criminales son jóvenes, supuestamente solo tienen 15 y 17 años y siguen prófugos. Según el titulo, el gobernador cree que se debe bajar la edad de imputabilidad, sin embargo esa acción seria muy grave.
Ese artículo dice que los jóvenes son de la Cava. El lugar en que está ubicado el centro Puertas Al Arte. Los chicos de este centro también serían afectados por la bajada de la edad de imputabilidad. La ley sería nacional, y ¿que pasara cuando un niño inocente esta acusado por un crimen a que no le pertenece sólo por ser de la cava, o una equivocación de la policía? Lo más chocante es que estos jóvenes prófugos pueden ser los hermanos, primos o amigos de los chicos del centro o también pueden ser ellos de quien se habla cuando se explican que la villa es “re” peligrosa. Los chicos también tienen que andar con cuidado, de otros chicos de la villa que viven junto a ellos, y también del gobierno tan rápido para acusar y declarar que han encontrado los culpables.
En el articulo hablan de la familia de la victima, y que quiere justicia y del miedo que ha cundido en los barrios ricos de San Isidrio y Beccar. La gente de la Cava se enoja porque vive con estos peligros todos los días y la gente en la villa muere a menudo, pero cuando se trata de alguien con plata, se mete la prensa y el gobernador menciona “La seguridad es responsabilidad de este gobierno.” Desafortunadamente, el gobierno no está entendiendo la raíz del problema. Quizás nadie pueda entender el problema a fondo; sin embargo, la gente de la cava se dice que el problema empieza con la falta de trabajo, la necesidad de un salario mejor la pobreza en general. Si los padres tuvieran los recursos para dar a sus niños una remera a la moda, los niños no seguirían robando. No puede ser tan sencillo pero el gobierno debe hacer algo más que hablar sobre seguridad y pensar en por qué se necesita tanta seguridad, de quién y qué proyectos, como los del centro Puertas Al Arte, podrían apoyar a los niños para sacarlos de las calles antes de que se unan a las pandillas o vuelvan cometer delitos, y ofrecerles otros caminos, otras visiones de oportunidades, y quizás, un futuro diferente.
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