La esquina Esmeralda y Corrientes
En la esquina cortada y redonda donde todos los jóvenes salir de joda hay un choque entre dos mundos distintos. Dos personas, una rica del mundo fino en que saben pelear segun las tradiciones de los caudillos, los ricos del campo. La otra persona de una pandilla, quien se siente segura parada en la esquina; esta persona sabe luchar según las tradiciones de la calle; sabe la violencia. Se despierto de su ilusión de su seguridad cuando el rico se golpeó. Ese choque fue un momento en la esquina, el solo lugar neutral en la gran ciudad, sin dueño. Un momento en 1902.
Es ese misma vaga esquina esta ubicado un bar donde juegan cartas y toman dulce bebidas mezcladas. Las prostitutas se congregan buscando tipos, esas locas de pris.
El Odeón es un bar de la época, en que se abusan el idioma español, el idioma en que La Real Academia especializa. Lo abusan con sus tangos llena de palabras vagas y lunfardo cambiando las palabras a connotaciones lejos de su forma original. Como en los tangos de Pigall. El enfermo “doliente” va y espera el colectivo para llegar a su barrio después de una noche de tango. Pasa en cualquier lados, hacia Esmeralda o Retiro, una cantidad de prostitutas quien están fingiendo ser francesas con su moda y maquillaje. Y, aunque sean muy, muy atractivas sigan cantando sus palabras para que alguien se la tome. Todo mientras escapan la mirada de la policía
La voz habla dice a la esquina misma , Corrientes y Esmeralda, el hombre trágico encontró la criolla muy, muy atractiva llevando un amarrado de ropa vaga, es una personaje de quien Linnig, un otro escritor tangos, hubiera escrito.
La esquina sostiene con los trabajos de Carlos de la Púa y Pascual Contursi. Todo desarreglado en la esquina, cualquier vieja, fea, o fea vieja tiene fantasías de Carlos Gardel, el tanguero de la época.
Corrientes y Esmeralda, famosa porteña, su milonga y toda la gente adentro no tienen nada de ofrecer salvo por un buen rato llena de nostalgia, palabras vagas y desarregladas de los tangos. Y cuando no se tiene deudas, acá en la esquina, sería donde se convierte a “La esquina” de la época, con esos versos, y tangos se convirtiera inmortal con la fama que esta construyendo en las costumbres de los jóvenes, y sus memorias del lugar que guardaran siempre en el futuro.
Ese poema es un momento en tiempo, o mejor sea unos momentos en la historia de la famosa esquina Corrientes y Esmeralda. Como su propio diálogo de nostalgia entre la voz del poema y la esquina misma. Como yo estuve pensando en la fama de esa esquina, y la época en que era tan famosa, los años 20 formé esa idea que muchos de los viejos en la ciudad sabrían algo del tema. Quedé en el subte después de me parada solo para charlar con un viejo sobre la esquina. El no sabía tanto de la poesía pero todavía tenía un comentario sobre la esquina. Estoy dando cuenta que mi conversación no fue tan extensa con el amable Viejo, y la primeros 5 minutos el no me oyó por que saco su audiófono murmullando algo sobre su vejez. Cuando regresamos al poema, el se repitió que era una esquina muy famosa, y me preguntó por que estoy estudiando Tango… Le lo leyó las letras y cuando termino se dio vuelta y con un voz fuerte con peculiaridad me preguntó, “ que es ‘rante y canguela’?” en ese momento me di cuenta de mi tontería de pensar que cualquier Viejo del subte sabría del tango solo por estar un Viejo. Aparentemente la lucha con, contra, y para entender el lunfardo no tiene limites de edad, ni nacionalidad. Por eso sigo parafraseando…
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