Yo vivo en un barrio vanidoso. Hay espejos en los halls de cada departamento, espejos en los ascensores, y más espejos cuando se entra algunas casas. En los parques y en el gimnasio todas las mujeres van con calzas, tangas, con el pelo arreglado, y los hombres parecen igualmente preocupados por su apariencia.
En los trenes del Subte de la línea D, que trae a sus pasajeros al barrio de Palermo, hay propaganda de todo tipo de cirugía plástica disponible para mejorar la apariencia. Mi favorito es ¨Implantología dental¨, hoy en día aparentemente hay implantes para todo, salvo para el cerebro por supuesto.
Muchas de las paradas en esta línea D están en Avenida Santa Fe y también muchas de las tiendas de ropa, allí. En una cuadra de esta avenida podrían estar tres o cuatro tiendas de lencería, dos o tres de zapatos, y más, de ropa de moda. En una de estas tiendas había un catálogo de lencería para muchachas adolescentes. En las fotos las muchachitas estaban jugando en sus cuartos y en sus camas con sus amigas en ropa interior de colores muy vivos. Además, ni para estas chicas ni para las mujeres grandes parece existir ropa interior del tipo que lleva mi abuela, todo acá es para ser sexy. Un montón de variedades pero ninguna útil ni practica. Si tiene 12 años o 65 tiene que ser atractiva, desde la ropa que nadie ve hasta sus botas de cuero; toda esta para la apariencia física.
Este es el sueño de un capitalista, un población insegura y obsesionada con la apariencia y todo lo que la acompaña. Pero al final todo este materialismo es una gran distracción del resto del mundo alrededor de nosotros mismos y yo también estoy muy distraída por las luces, las tiendas con cosas que brillan, y toda la gente hermosa y de plástico.
Si queres seguir con este estudio de gente plastico mira Ruben Blades y escucha su cancion: Plastico
jueves, 11 de septiembre de 2008
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1 comentario:
Interesante.
¿Qué me puedes contar de otras maneras en las que se manifiesta el materialismo en esta sociedad? ¿Y qué otra opción hay?
Me hace gracia que te haya llamado la atención este asunto. Quizá deberíamos caminar por otros barrios. Un día iremos a Once, a ver qué te parece.
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